lunes, 21 de abril de 2014

Declaraciones en el MAR…



Declarar es un acto de valentía, en cualquiera de sus formas, nos expone, y aunque a veces se salga maltrecho, siempre es mejor.
Y las declaraciones de amor, a veces son las más riesgosas, las más comprometidas y peligrosas, pero si salen bien…

Esta es una invitación, simple, tal vez pequeña, a buenas palabras. Una invitación a decir y escribir, a reconocer sensaciones propias y ajenas, a rever y resignificar el concepto de lo íntimo y lo universal. ¿Que palabras son sólo mías y cuales de muchos? ¿Acaso no me construyen y hago propios, deseos revelados por otros?
Sumar.
En fin, tiempo de pensar, tiempo de escribir, tiempo de leer.

Una gran verdad de la vida es lo efímero; entonces deberemos encontrarle sentido a lo transitorio. Tratar de ser eternos sin ser perpetuos. Creo que una buena forma de hacerlo es  transmitir nuestro amor hacia el otro, desde un poema, un pensamiento, una caricia.

Si podemos seguir pensando, hablando, escribiendo para proponer  buenos futuros, el milagro se concreta.


 Me hacés feliz.
No sé como decírtelo, no sé como
compartirlo, ni demostrártelo.
Me hacés feliz y lo vivo con 
un egoísmo dulce, sonriente.
No sé como decírtelo, y por eso lo
soplo en este papel, que vas a tener 
entre tus manos muy pronto,
como a mi.

 Juan Ramón Giménez.


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